Bonos de carbono

Existen evidencias científicas de que tierra se está calentando y el clima está cambiando. Una de las causas de ese cambio del clima son las emisiones de los llamados gases de efecto invernadero (GEI) . Los rayos solares entran en el invernadero a través del vidrio transparente. El espacio adentro del invernadero se calienta, pero el calor no puede salir más por el vidrio. El resultado es un calentamiento creciente. Lo mismo pasa con el calentamiento de nuestro planeta.

Los rayos del sol cruzan la atmósfera, pero debido al aumento en la concentración de gases de efecto invernadero, (entre los cuales el bióxido de carbono es el más abundante), el calor no puede salir más allá de la atmósfera terrestre, se queda atrapado y esto hace que la tierra se caliente.

Las causas de ese calentamiento global, son entre otras, las emisiones humanas producidas por la industria, los transportes, la tala inmoderada, cambios de uso de suelo, etc. En tanto, las consecuencias del calentamiento son eventos climáticos cada vez más extremos como sequías, tormentas, huracanes, inundaciones y tornados, entre otros.

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La captura de carbono como uno de los mecanismos para la mitigación del cambio climático

Por otra parte, los árboles funcionan como una aspiradora: absorben el dióxido de carbono (CO2). El carbono (C) lo transforman en madera y el oxígeno (O2) lo devuelven a la atmósfera.

Las emisiones producidas por los humanos a través de sus acciones diarias (como el uso de transportes, de energía eléctrica, etc.), son absorbidas por los árboles y contribuyen junto con el agua a que los arboles crezcan. El oxígeno que es primordial para todos los seres de nuestro planeta se libera al aire. Es decir, en buena medida del oxígeno se produce gracias a los árboles, que limpian el aire del planeta. El problema es que cada vez hay menos árboles y nuestras emisiones siguen aumentando.

Para medir el carbono que un árbol puede capturar, se toma como base el principio de que la mitad del peso seco de la madera es carbono. Entonces, si medimos el diámetro y la altura de un árbol podemos saber cuánto pesa y cuánto carbono hay acumulado. De esa forma también se pueden hacer cálculos de cuánto carbono se captura por parcela. La evidencia de que un árbol captura carbono se da por el hecho de que el árbol crece.

Bonos de carbono

La contribución que cada individuo, empresa u organización tiene con respecto al cambio climático, se conoce como huella de carbono. Esta huella se puede medir al cuantificar nuestras principales fuentes de consumo energético, tales como los transportes o la electricidad.

Existen por lo tanto, ciertas emisiones que a la fecha, toda actividad humana produce. Si bien es posible emprender acciones para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, hay ciertas actividades que difícilmente podemos dejar de realizar, tales como transportarnos, utilizar ciertos aparatos eléctricos, encender una estufa para cocinar o encender una computadora para trabajar.

No obstante, es posible que todas aquellas emisiones que no pueden evitarse, sean compensadas a través de proyectos que realizan acciones que en lugar de generar emisiones a la atmósfera, contribuyen a reducir la cantidad de gases de efecto invernadero que se emiten anualmente.

Para garantizar que estas acciones de compensación están sucediendo, los proyectos de captura de carbono tienen que demostrar algunos elementos básicos. Por una parte, estos proyectos tienen que estar certificados bajo algún estándar o seguir alguna metodología reconocida, la cual avale que las acciones que compensación están ocurriendo realmente.

Por otra parte, tiene que garantizarse que la remoción de gases de efecto invernadero es permanente. Lo anterior significa que un bono de carbono no caduca. Al financiar la compra de bonos de carbono en un proyecto certificado, se avala que la compensación de una determinada huella de carbono será de forma permanente.

Funcionamiento del mercado de bonos de carbono

El mercado de bonos de carbono opera de forma similar a otros mercados en los que se tiene un comprador y un vendedor. Las obligaciones de comprador consisten en garantizar que se llevarán a cabo los pagos correspondientes a fin de formalizar la compra de una determinada cantidad de bonos de carbono.

Por otra parte, las obligaciones del vendedor, consisten en garantizar que existen actividades en campo, tales como reforestación y manejo forestal sustentable, las cuales avalan la cantidad de bonos de carbono adquiridas por el comprador.

Por la compra de un bono de carbono se evita la emisión a la atmósfera de una tonelada de dióxido de carbono (CO2). Para tener una idea de esa cantidad, en México las emisiones de dióxido de carbono de una persona, son en promedio de 5 toneladas de CO2 anuales. Una tonelada de CO2, también representa en promedio, las emisiones de CO2 de un vehículo compacto por cada 5000 km recorridos.

Existen, en general, dos tipos principales de mercados de carbono. Unos son mercados de cumplimiento, y existen debido a los compromisos internacionales de los países como parte del Protocolo de Kioto. En estos mercados, los países desarrollados tienen un límite en la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que puede emitir a la atmósfera. Cuando estos países sobrepasan este límite, deben comprar bonos de carbono a otros países que llevan a cabo acciones a favor de la sustentabilidad y que de forma acreditada, están reduciendo las emisiones que el primer grupo de países todavía no ha dejado de emitir.

El segundo tipo de mercado es de tipo voluntario. Los actores que participan en este mercado pueden ser países completos o entidades federativas, organizaciones de la sociedad civil, empresas y consultores. Si bien, las partes que conformamos este mercado debemos seguir acuerdos de tipo comercial o civil, los actores de este mercado nos encontramos motivados por el interés de asumir acciones contra el cambio climático, proteger los bosques y selvas de nuestro planeta o tomar un rol de liderazgo en el sector empresarial al participar en este tipo de esquemas.

Los bonos de carbono son adquiridos por empresas, organizaciones o individuos, que desean recibir certificados en los que se avala su contribución directa a la mitigación del cambio climático y al mismo tiempo, buscan comunicar entre sus grupos de interés sobre las acciones que se están tomando para compensar sus emisiones anuales de gases de efecto invernadero.